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Un paseo por el parque faunístico de Lacuniacha

Hemos vuelto a cumplir nuestra tradición familiar y hace un par de semanas estuvimos en el valle de Tena. Por desgracia, nuestra tradición familiar parece ser también que vayamos gafados con la nieve. Jamás pillamos una nevada, es más, esta vez no conseguimos encontrar ni una pequeña ladera para tirarnos con el trineo.

Dejando nuestra mala suerte con la nieve a un lado, la zona nos gusta muchísimo y cada vez que vamos descubrimos algo nuevo. El año pasado el peque era muy peque y aunque por un lado fuera más cómodo viajar, este año ha sido muy divertido verlo investigar e interactuar con todo el mundo (literalmente).

Espero no comerme mis palabras (que ya he descubierto que en la maternidad es algo inevitable), pero tengo la intención de no llevarlo a zoológicos. La idea de pagar y seguir manteniendo lugares en los que los animales están encerrados, fuera de su hábitat, con cristales en los que todo el mundo golpea, me resulta cuanto menos incómodo. Sin embargo, existen lugares como Lacuniacha, muy cerca de Panticosa, que sí creo merecen ser visitados y apoyados.

Lacuniacha es un Bioparque en los que los animales o han nacido en cautividad, o provienen de centros de recuperación, o han sido rescatados de lugares donde no recibían los cuidados necesarios para su bienestar. Hay 15 especies diferentes que viven en semi-libertad y al recorrer el parque uno siente que entra en el hábitat de los animales y no al contrario.

Los animales

El parque tiene un recorrido de 4,5km en los que los animales van apareciendo (o no). La experiencia consiste en ir paseando, disfrutando de la naturaleza, intentando esperar para dar ocasión a los animales a que aparezcan, … Algunos son más fáciles de ver que otros, sobre todo los que van en manada.

En algunos espacios lo único que nos separaba de los animales era una cuerda. Me encantó ver a los ciervos tan cerca, con esa pequeña separación, que en realidad es más para los humanos que para los ciervos.

Personalmente me hizo especial ilusión ver un lince. Solo vimos uno, pero luego nos dijeron que había siete y que muchas veces se subían a los árboles. Francamente, no se nos ocurrió mirar arriba.

El recorrido

El camino es muy sencillo de hacer. Nuestro pequeño no camina muy bien todavía, menos en un terreno así y saber que el recorrido no era para carros (a no ser que sean tipo 4×4) nos tenía un poco asustados. En la entrada existe la posibilidad de alquilar una mochila para niños y aunque con alguna que otra reticencia, el vikingo fue más o menos bien casi todo el camino. Javi lo sufrió un poco más porque no, la mochila no estaba torcida, era el niño el que se tiraba para ver mejor.

A mitad de camino existe un merendero, por si queréis llevar comida y también debe de haber un bar, pero cuando fuimos estaba cerrado.

Nos encantó la experiencia de principio a fin. Repetiremos el año que viene, seguro. Eso sí, ojalá ojalá esté nevado. Tiene que ser espectacular ver todo ese entorno blanco y dicen que los zorros se animan más a pasear cuando hay nieve. Quién sabe.

Información práctica

Comentarios (2)

  • Esta muy buen Lacuniacia!
    El vikingo q bien q aguantara en la mochila. Decir q el camino para adultos está bien, pero hay muchas cuestas. Con un niño d 3 años por ejemplo… q no quiere carro.. hay q armarse d paciencia🤭😬

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    • Puf, como el año que viene no quiera mochila, sí sí, habrá que armarse de MUUUUCHA paciencia jajajaja… Cruzaremos los dedos.

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