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Rompiendo la rutina con Basque Mountains

Viendo que viene el puente de noviembre, me estoy poniendo un poco las pilas para compartir cosas que creo pueden ser diferentes y os pueden venir bien. No sé si os pasará, pero yo suelo tener sensación de tiempo perdido cuando en días festivos hago lo mismo de siempre.

Parece mentira que hace menos de un mes me pusiera como objetivo conocer un poco mejor el entorno en el que vivo. Sin haberlo planeado, han surgido planes increíbles (más un listado de otros a descubrir). Por un lado, gracias a amigos y por otro a la web Basque Mountains. El nombre puede que no sea el más apropiado, porque pudiera parecer que es un club de montañismo o algo similar, pero no es así. Es una página que ofrece diferentes experiencias, planes, ideas de visita, … Es tremendamente útil.

A través de ella, el pasado fin de semana marchamos camino a Elorrio (por cierto, qué pueblo más bonito, nos queda pendiente conocerlo mejor) para disfrutar de la experiencia “Visita guiada Argiñeta+Pastor por un día“.

Pastor por un día

El día empezó en Alluitz Natura, una granja escuela situada en Abadiño. Nada más llegar, además de quedar impactados con la zona, los tres perros pastores vinieron a recibirnos para disfrute de los enanos. Más cariñosos no podían ser. El vikingo es muy vikingo pero ellos como si nada, es más, se echaban al suelo para dejarse acariciar (o ejercer de montura, que parece ser que es la idea que tiene el vikingo de lo que se debe hacer con un perro).

Patxi fue nuestro anfitrión en esta primera parte y no podíamos haber tenido uno mejor. Empezamos la jornada aprendiendo a hacer cuajada tanto de la manera tradicional como de la manera en la que se hacía antiguamente. Ahora sabemos porqué el original debe saber a quemado, pero no os voy a hacer un spoiler, porque es mucho más divertido descubrirlo con Patxi 😉

Además de cuajada, nos explicó también cómo hacen queso de Idiazabal, cómo se debe hacer y todos los controles que cumplen para poder venderlo. Nos quedamos con las ganas de comprarle uno hecho por él, la verdad. Puede ser una buena excusa para volver.

Después del taller inicial, pasamos a la cuadra y se desató la locura. La locura de pequeños y mayores, porque disfrutamos como enanos. Todos los animales que tienen Patxi y su mujer (nos dijo su nombre, pero no me acuerdo, perdón) parecen una extensión de su carácter afable, tranquilo y amistoso. Las ovejas, la cabra, los caballos enanos, todos eran tremendamente cariñosos. Pudimos darles de comer con la mano, ordeñarlas y acariciarlas hasta la extenuación, porque lo pedían, vaya si lo pedían. El vikingo incluso se comió parte del pan de la cabra y ella se conformó (qué remedio).

Tras el baño de amor animal, volvimos para dar buena cuenta de la cuajada que habíamos dejado haciendo. ¡No quedó ni una! Estaba increíble. En parte porque Patxi nos enseñó un “truqui del almendruqui”, que tampoco voy a descubrir, que le daba un sabor… Ya estoy salivando solo de recordarlo.

Y lo pienso aplicar en cuanto las ovejas empiecen a dar leche en marzo. Sí, memoricé el mes porque me quedé con tantas ganas de comer más y más en casa que me anoté el mes en la agenda. Una, que tiene espíritu glotón.

Necrópolis de Argiñeta

De Alluitz marchamos a Elorrio para hacer la visita guiada de la necrópolis de Argiñeta. Aunque esté muy cerca, nos costó llegar porque Google Maps no tiene el camino muy bien trazado. El punto de entrada no lo ubica en la entrada real, por lo que si no conoces la zona, te puedes encontrar en medio de ninguna parte sin saber muy bien para dónde tirar. Por suerte, contábamos con otro GPS y aquel sí que lo tenía bien trazado y aunque con 10 minutos de retraso, lo encontramos.

Llegar tarde a una cita es una de las cosas que me ponen más nerviosa en este mundo. Pero fue poner un pie en el suelo y el nivel de estrés bajó un 20% (tampoco mucho más, porque era imposible evitar la vergüenza de que nos estuvieran esperando). Esos robles que rodean el templo, las hojas en el suelo, … La estampa era sin duda bucólica.

Allí nos esperaba Kristina. Cómo cambian las visitas guiadas dependiendo de la persona que las haga. Kristina es una de esas personas que hacen que todo sea más interesante y con la que el tiempo vuela. Su inmenso conocimiento no solo de zona, también de la historia, de las plantas del lugar, … nos dejó boquiabiertos a todos y con una pequeña sensación de complejo por lo incultos, para qué negarlo.

Con ella no solo descubrimos la necrópolis, el porqué de la disposición de muchos elementos del lugar, … También curiosidades locales, la razón de los apellidos de Elorrio, …

Una de las cosas más curiosas fue saber que el interior del templo no lo habían podido levantar porque los expertos se veían completamente incapaces de volver a colocar el suelo en su disposición original. Con toda la tecnología existente, parece ser que ese suelo es tan intrincado que nadie se atreve a tocarlo. Os enseño un pequeño trozo de él, pero sin duda, si vais, fijaros bien en las diferentes zonas, porque ese suelo es maravilloso.

Para redondear el día, llevamos comida de casa y en el propio Argiñeta hay un merendero estupendo en el que disfrutamos de la comida, del lugar, de la tranquilidad,… Siendo domingo y con el buen tiempo que hacía, me sorprendió que no hubiera nadie más.

Este tipo de planes son los que más me gustan, porque rompen muchísimo con la rutina, conocemos más nuestro entorno y nos llevamos un día para el recuerdo. Que pocas veces se puede decir eso de un domingo cualquiera, verdad?

Información práctica:

Reserva de pastor por un día + Argiñeta
 Para comer: Cerca de Argiñeta hay una Txakolindegi que tiene una pinta estupenda. Bodega Elizalde.

Comentarios (2)

  • Guauuu!! Mila esker!! Me apunto todo esto🤗
    Bertiz ya visitado! Muy bonito!!! Seguiremos investigando tus propuestas😘😘😘😘

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    • La zona es increíble, a nosotros nos encantó. Ahora es una época estupenda además. Yo tengo muchas ganas de visitar las cuevas de Pozalagua. A ver si sacamos un ratín un día ^^

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