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Fin de semana en familia en Aránzazu

Hacer escapadas familiares no suele ser lo habitual en mi familia. Somos mucho de comidas, MUCHO, pero salir tíos, primos, niños a pasar la noche fuera no es una costumbre que tengamos. Por eso, cuando los mayores del clan lo propusieron, me apeteció una barbaridad. La verdad es que eso de pasar la noche fuera de casa a mí siempre me apetece.

Con 4 niños muy pequeños, la opción de ir a Aránzazu sonaba fenomenal. El viaje desde casa es relativamente corto y eso siempre es un plus. Además, el lugar es todo un espectáculo en si mismo. Rodeado de tanta naturaleza y animales, el fin de semana prometía.

Nos hospedamos en el hotel del propio santuario. Las habitaciones son muy amplias, está completamente renovado y dan muy bien de comer.

No sé cómo serán vuestras familias, pero en la mía los niños mandan. Bueno, en realidad, los adultos se convierten en niños muy rápido. Todos los adultos, sin excepción. Encontrar un parque sin ningún niño durante todo el fin de semana fue directamente una invitación para esta familia de locos.

Porque seamos sinceros, ¿a quién no le gusta jugar? Un columpio, el juego del pañuelito, hacer pompas, …  Hubo de todo, incluso afonías (y no en los niños). Eso sí,  después reponíamos fuerzas para poder seguir el ritmo.

Una de las mejores cosas fue ver al pequeño “interactuar” con el resto de los niños. Verlo descubrir una peonza, o ver cómo los mayores lo integraban a su manera en los juegos. Me gusta muchísimo dar un paso atrás y ver cómo se manejan, cómo se comunican sin palabras.

No sé si este fin de semana se convertirá en tradición o no. Pero sentir la fuerza del clan es algo muy reconfortante. Sobre todo en momentos así, cuando todo está en calma, todo está bien. Ojalá podamos seguir jugando durante muchos años.

Comentarios (2)

  • Me ha encantado el post!! Irradia unión y felicidad!!! 😘😘😘

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    • Muchas gracias Clara!! Hubo mucho de eso ^^

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