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Volver a hacer deporte

Creo que casi todas las mujeres nos encontramos en algún momento de nuestra vida siendo excesivamente duras con nuestro cuerpo. Más allá del aspecto estético (que daría para un libro), mi camino con él ha sido complicado, sobre todo el los últimos años. Y ahora que todo ha pasado, está siendo especialmente difícil el reencuentro con él. No temerle, no sentir que en algún momento me puede volver a fallar, en el instante más inesperado,…

Cuando el vikingo cumplió un año me di cuenta de que había llegado el momento de cuidarlo, mimarlo y perdonarlo/perdonarme. Este cuerpo, con o sin hijos, me mantiene en este mundo, me permite disfrutar de la vida y se merece ser respetado, querido y no ser juzgado por tonterías.

La vuelta al deporte

Mi vida es tremendamente sedentaria, un horror, lo sé. Además, durante este año he tenido la excusa perfecta. Durante el embarazo perdí muchísima masa muscular por el reposo y después pasé a estar casi 4 meses en un sillón del hospital, porque era lo que mi hijo necesitaba. He tenido miedo de volver a hacer ejercicio porque sentía que mi cuerpo estaba muy débil y podía dañarlo con facilidad. Algo muy real, las cosas como son.

Pero a veces la vida es maravillosa y te da justo lo que necesitas. Como toma de contacto me apunté a clases de hipopresivos con Ane Iriondo, una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico, que  bendito el día en el que me la recomendaron.

Las clases me gustaron mucho porque me veía capaz de hacer los ejercicios y no me sentía tan “inútil” como pensaba. Además, después me tomaba un café, en ocasiones alguna ojeadita a algún libro, … Era un momento para mí. Perfecto.

Tras 10 semanas, que es lo que duró, me apunté al curso avanzado y aquí es donde la vida dijo: chata, te vas a enterar. Ane nos envió un WhatsApp a las que ya nos habíamos apuntado a esa clase avanzada (hay 2 grupos) y nos dijo que iba a cambiar por primera vez la dinámica. En lugar de ser una clase puramente hipopresiva, la iba a mezclar con ejercicio físico de fuerza y aeróbico.  Lo cierto es que yo sabía que era exactamente eso lo que necesitaba. Sin lugar a dudas. Pero no puedo explicar el miedo que sentí con la mera idea de correr, hacer sentadillas, …

El primer día Ane dijo: quiero que os toméis venir aquí como algo lúdico. Y yo pensé: el día que hacer ejercicio me parezca lúdico, se seca el mar. Pero aquí estoy, con las 10 clases terminadas, apuntada al siguiente curso y también a un grupo de baile de mi pueblo. No digo que lo disfrute, porque lo cierto es que sufro lo indecible, pero la sensación de satisfacción por poder superar una clase más lo compensa todo. ¿Os podéis creer que tengo ganas de que empiece en septiembre? El mar no se estará secando, pero algún riachuelo… 😉

Por si queréis más información

Ane Iriondo es fisioterapeuta especializada en suelo pélvico.

 

 

Comentarios (2)

  • Hombree !! Super Ane! Es una máquina!! Yo tuve q dejar d ir por tener zero tiempo💆🏽‍♀️💆🏽‍♀️!!
    Me alegro q puedas ir a esas sesiones… no se si el pequeño vikingo anda.. pero ahí ya veras q s sedentarismo nada! !!

    Estoy deseando retomar algo d deporte.. pero la maternidad t cambia tanto la vidaaa😘

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    • Ane es increíble, menos mal que me la recomendaron.
      Y no camina no, pero si lo vieras gatear y trepar, miedo me da imaginarlo caminando. Bueno, estoy convencida de que será de los que echan a correr antes de andar (la que nos espera).

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