Fotografía personal

Un giro de distancia

Es muy fácil poner la excusa del niño para decir que el último año se ha convertido en algo rutinario. En realidad, tampoco es algo que me moleste demasiado. Las rutinas me gustan y tampoco necesito grandes emociones para estar bien. ¿Suena a aburrido, verdad?

Es cierto que romper la rutina tiene un punto emocionante, lo que pasa es que al plantearnos romperla, parece que debamos dejar el trabajo, coger un avión a la India y entrar en un monasterio a meditar. Vale, me he pasado un poco, pero ya me entendéis. Algo realmente drástico que cambie por completo la percepción del día a día.

Sin embargo, hace poco me encontré en una de esas rupturas rutinarias que me supo a pequeña gran victoria interna. Suelo dar un paseo cerca de casa, pero esta vez, en lugar de girar a la derecha, giré a la izquierda. Una gran tontería, pero me llevó por un camino por el que no había ido hacía más de 20 años. Porque así es la costumbre, porque lo conocido es seguro y algo tan tonto como girar a un lado en lugar de a otro puede resultar impensable cuando es parte de la rutina.

En esta ocasión todas las estrellas se alinearon. Tomé la otra dirección, el niño se durmió y me acordé de que llevaba en cima la cámara de fotos encima. Las fotos no son maravillosas y me doy cuenta de que he perdido parte del conocimiento que tenía cuando solía usarla más. Pero lo importante es que me reencontré con dos viejos caminos, por el que caminaba y la fotografía, y tan solo estaban a un giro de distancia.

Comentarios (2)

  • Qué agradable tuvo que ser romper esa pequeña rutina y redescubrir algo olvidado… yo abogo también por las pequeñas cosas que nos hacen romper la rutina pero que nos alivian el alma, y no hace falta irse muy lejos o saltar desde una avioneta… El otro día una amiga me dijo que desde que fue madre se enraizó más a la tierra, se hizo más terrenal, ella lo denominó “hacerse loba” y es verdad que yo no tengo el privilegio de ser madre, pero no lo veo como algo negativo. Es una fase más, y tras ellas llegarán otras. Y tú lo estás haciendo muy bien, el vikingo no puede ser más feliz con esos padres tan molones 😉 un abrazo inmenso y disfruta de esos pequeños detalles, al fin y al cabo esa es la auténtica vida.

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    • Es cierto que la maternidad mueve muchas cosas internas, pero no solo la maternidad lo hace (por suerte). La rutina es tan fácil, tan cómoda, … A mí por lo menos me pasa, antes de ser madre también me pasaba. Es una parte que o intento romper un poco de vez en cuando, o caigo muy fácilmente en ella.

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