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Escapada a Cantabria: el jardín de Carrejo

El pasado fin de semana hicimos una pequeña escapada a un lugar que sin duda, se va a convertir en lugar de peregrinación para nosotros de aquí en adelante.

En julio fue mi cumpleaños y mi madre me regaló una caja de Wonderbox para que nos escapásemos un par de días. Nuestra primera escapada como familia. Decidimos hacer una escapada de una sola noche, para no tentar demasiado a la suerte e ir viendo cómo nos manejábamos con el pequeño fuera de casa.

Como padres de un niño prematuro extremo hay una serie de precauciones que debemos seguir. La primera es no entrar en lugares cerrados con mucho tráfico de gente (supermercados, bares, restaurantes, …). Por eso, a la hora de elegir dónde marchar, descartamos por completo cualquier hotel grande al uso.

El jardín de Carrejo

Entre las opciones que teníamos en el Wonderbox, “El Jardín de Carrejo” cumplía con las premisas. Estaba relativamente cerca y era una casona en un pueblito no demasiado conocido para nosotros (otro plus).

El lugar es espectacular. Una casona preciosa rodeada de un jardín cuidado con mucho mimo y con mil detalles que hacen ver el cariño con el que está tratado el lugar.

Las habitaciones

El lugar está dividido en dos partes. Por un lado está la casona donde están las habitaciones standard y las junior suites (con un terrazón gigantesco) y por otro, hay dos suites de 80 metros cuadrados al otro lado del jardín.

Según la caja del wonderbox nos correspondía una junior suite, pero tuvimos la gran suerte de que estuvieran ocupadas, por lo que nos alojaron en una de las suites del jardín.

No tengo ninguna foto de la suite por dentro, porque todas las que sacaba no le hacían ninguna justicia a las dimensiones. Un cuarto de baño espectacular con jacuzzi, una ducha gigante, albornoces, sales de baño, … Una cama enorme en la que hubiera podido dormir en horizontal y todavía hubiera sobrado cama.

Los alrededores

Cantabria es maravillosa se mire por donde se mire, pero nosotros estuvimos todo menos avispados a la hora de decidir qué visitar. No se nos ocurrió otra cosa que acercarnos a Santillana del Mar, un domingo, en pleno agosto, con un carro de bebé, siendo lunes festivo. Sí, todo muy acertado. El pueblo estaba hasta los topes y el pobre niño iba botando dentro del carro por el empedrado. Bueno, y nosotros con la lengua fuera intentando arrastrar el carro.

Eso sí, el puchero que nos metimos entre pecho y espalda bien mereció todos los baches y botes. Porque sorprendentemente, a pesar de ser un pueblo muy turístico, se pueden encontrar menús del día muy bien de precio incluso en domingo.

Comentarios (6)

  • Guau!! Q pasada de sitio! Me lo apunto!! Por cierto, pobre Juls en el empedrado con el bugaboo bee… como en un tiovivo iría… ( yo tb tengo el bee.. por eso m haciendo una idea) 😅😅. Espero que hayáis disfrutado de la escapada familiar!! Como cambia la cosa con un bebe, eh!! 😘😘

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    • El sitio es espectacular.
      Calla calla, menuda novatada. Al pobre le vibraban los mofletes, … jajajaja…

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  • Lo primero felicitaros por el bebecito. Como ya sabes las mías también fueron prematurísimas y realmente me hiciste recordar el primer año llendo cada semana a todas las revisiones de todas las especialidades…pero todo pasa ahora son 2 torres que me flanquean y seguro tu nene crecerá hermoso con esa madre luchadora y ese padre que está en todas. Qué bello es ese pueblo fuimos con la familia se come deli si. Te mandamos muchos abrazos y buenos deseos !!!! gracias bella

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    • Es un súper luchador y nosotros solo podemos intentar estar a su altura ^^
      El sitio es genial. Volveremos seguro. Un beso!

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  • Qué maravilla de sitio, Amaia. Y qué felicidad veros volver a rodar por el mundo, pero ahora con el súper vikingo!!!! Ayyyy qué bien! SIgue contándonos cositas, sigue!

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    • Lo intentaré, aunque esto se ha complicado un poco. Una maravillosa complicación.

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