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Restaurante Antxon – Compartiendo pucheros

Hay un lugar que no se conoce demasiado por la zona y no me explico porqué. El restaurante Antxon es toda una joya gastronómica por descubrir. Conozco poquísimos lugares donde el nivel creativo sea tan alto, el trato tan personal tan exquisito y encima, a un precio mucho más que razonable para el nivel de cocina que ofrece. Esta opinión completamente personal, está avalada por la Guía Repsol, que ha otorgado 2 soles Respol al restaurante.  Y digo que es una joya por descubrir porque si miráis los restaurantes que hay en la lista con dos soles, descubriréis muchos de gran renombre y no me explico porqué éste no se conoce tanto.

Félix y Ángela son el corazón del restaurante y su creatividad va más allá de los fogones. Admiro de ellos que miren más allá de su propio restaurante y si los seguís un poco, veréis que no paran de colaborar con otros cocineros, crear nuevas experiencias, … La última y una que se repetirá dentro de unos meses, ha sido “Compartiendo pucheros”. Reunieron a un elenco de profesionales y prepararon un lunch y una cena, que madre mía, no sé si seré capaz de contar lo espectacular que fue. Recordando la experiencia, los 60€ que costaba me parecen una ganga. Un luch bestial, la calidad de la comida, el maridaje, … No, ni de broma se puede comer por aquí algo parecido y a ese precio, imposible.

El lunch

Todo empezó en el bar Gaztelumendi de Irún. Llegamos y la barra estaba repleta de comida. Piruletas de queso con semillas, bolas de foie y queso recubierto con una película de oro, las gildas más grandes que he visto en mi vida, anchoas (en salazón y en vinagreta), … Una locura.

Cuando estábamos más que satisfechos con el lunch, empezaron a salir los picoteos calientes. Empanadillas de pato con chipotle, codos de bogabante recubiertas en algo que no sé lo que era pero estaba de escándalo, nachos, … Y la gran estrella, pulpo relleno de pulpo!!!! No puedo explicar cómo era este último, solo decir que podría haber cenado a base de ese pulpo toda la noche, sin problemas.

Ángel Maestre (el apellido le va que ni pintado) es un maestro cortador de jamón que no paró de hacer su trabajo magistral durante todo el lunch. Como no éramos muchos, unos 40 creo, el ambiente se prestaba a hablar y nos explicó cómo hay que comer el jamón. Tantos años comiéndolo y que nos enteremos a estas alturas… jajajaja… Apuntad y probad, veréis qué diferencia. Nos contó que la grasa del jamón se empieza a derretir a 28 grados y es ahí donde están todos los aromas del jamón. Por eso, lo que hay que hacer para disfrutarlo de verdad es pegar el jamón al paladar durante 8 segundos, hacer que su temperatura se eleve y así saborear todos los aromas mejor.

Durante el lunch cada uno podía beber lo que quisiera, pero también tuvimos un maridaje de cerveza artesana llamada “Salvaje”. Son de Campo de Criptana y lo tengo apuntado en mi listado de cosas que hacer si paso por allí. De escándalo de buena.

Con semejante lunch, yo podía haberme dado por cenada y eso que no comí todo todo lo que sacaron, porque me daba miedo no poder con la cena. Imaginad!

La cena

El encuentro se llamaba “Compartiendo pucheros” porque tras una larga carrera profesional, Félix y Ángela han hecho grandes amigos en la profesión. Personas de un altísimo nivel que viajaron hasta Irún para compartir pucheros con ellos en una noche tan especial.

Yo fui a cenar con mi amiga Rebeca del blog debocados. Qué voy a decir de ella, que además de un amor tiene un blog que se lo curra un montón y encima, gestiona blogonbrands, casi nada. Tuvimos una suerte bárbara, porque nos sentaron en una mesa que estaba hecha para nosotras, ni queriendo! Markel, un chico que trabajó con Félix y Ángela hasta hace nada y ahora está en Las Palmas, relanzando un restaurante que nos dijo cuál era y no me acuerdo (perdón Markel). Es divertidísimo tener en la mesa a alguien que sabe de qué va cada plato, se sabe los ingredientes, … Me puse hasta nerviosa al saber que Itziar era Itziar de Hikari foto. Yo creo que es de lo mejorcito que hay en el norte a nivel fotográfico. La sigo desde hace tiempo porque me encanta su trabajo. Y por último, Kristina Pach. A Kris la conocí hace un montón, cuando tejía (qué abandonado lo tengo) e iba a ferias. Ella hacía cosas preciosas. Lleva la comunicación digital del Restaurante Antxon y lo hace fenomenal.

Toda la cena estuvo maridada con 2 vinos blancos, un rosado, un tinto y para el postre, cerveza. Cerveza! Quién hubiera imaginado que esa cerveza pudeira encajar tan bien con el postre.

Me parece un sacrilegio contar lo que comimos en la cena. Las fotos sí las voy a enseñar, pero al Restaurante Antxon uno no va a comer lo de siempre, uno va a que lo sorprendan, con la mente abierta y mirada de niño. Hay que ir preparado a que Félix invente y juegue contigo. Es la gracia del restaurante, no saber lo que te vas a encontrar. Destriparlos me parece una faena para el que quiera vivir la experiencia.

Los maestros de la noche

Félix y Ángela han debido hacer las cosas muy muy bien en los últimos años (a nivel personal también) para tener tanto cariño de grandísimos profesionales. Los cuatro grandes que estuvieron en “Compartiendo pucheros” fueron:

  • Habéis oído hablar de “El Bodegón” de Daimiel? Tiene dos soles Repsol también y Rubén Sánchez Camacho es el maestro de su cocina.  Está en mi listado de restaurantes a visitar desde hace muchísimo tiempo.
  • Richard Toix, todo un genio, las fotos de sus platos son un espectáculo. Tiene su restaurante a media hora de Poitiers, se llama  “Le Champ de Foire” y la Guía Michelin le ha otorgado el galardón Bib Gourmand.
  • De Fran Maestre ya he hablado antes. Con más de 20 años cortando jamón, qué más puedo decir. Que me pareció un hombre encantador, apasionado de su trabajo y que jamás he comido jamón igual.
  • Fran Segura tiene un don especial para el chocolate, le llaman “El rey del chocolate” y obtuvo el Premio al Mejor Postre en “World Chocolate Master”. Es asesor de varios restaurantes, miembro de la selección española de Alta cocina, … Y todo eso siendo tan joven!

 

Bueno, en realidad hubo un quinto muy presente durante toda la noche y sé que les ayudó a que todo saliera tan bien. Alberto, era un cocinero de 38 años que falleció un mes antes y también iba a estar codo con codo con sus amigos aquella noche. Ellos llevaron una ‘A’ en su honor en la chaquetilla y dedicaron la velada a su recuerdo. Allí donde esté, seguro que sonrió con cariño al verlos.

Se rumorea que por septiembre volverán a repetir la experiencia. Si podéis, de verdad, id. Sé que os enamoraréis de la comida, de Félix y de Ángela, de sus amigos, del corazón que ponen en lo que hacen,… Cuando me gusta algo, soy muy pesada recomendándolo, lo sé y en esta ocasión, estoy en “modo muy pesada ON”.

Comentarios (4)

  • Ohhh. Qué bien lo has descrito todo hija… Parecía que estuviera allí de nuevo. Fue una noche genial. Emotiva y con muchas sorpresas, y por encima súper bien acompañadas. Siempre es un gusto volver a su casa ^_^

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    • Se lo estoy recomendando a todo el mundo, porque por los 60€ que costaba, es imposible comer igual por aquí, no te parece? Fue una brutalidad.

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  • Lo he vivido yo también y no estaba allí. Apuntado también 😉 muá!

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    • Este es de los de ir antes de que le den una estrella Michelin y el precio se ponga por las nubes.

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