personal

Nunca es tarde

¿Os acordáis del macetero que hice con cemento? Tenía un propósito muy claro y por eso me empeñé tanto en conseguirlo. Quería hacerlo yo y quería que fuera de cemento para que pudiera aguantar las inclemencias del tiempo.

Esta no es una historia sobre mí, esta historia va sobre mi abuela. Haber vivido dos abortos me ha enseñado más de lo que jamás podré contar por el blog y uno de los regalos ha sido ver a una de mis abuelas con otros ojos. Ella como yo, también tuvo que pasar por el trauma de sufrir dos abortos, pero con una gran diferencia, ella no pudo dedicarse tiempo. La propia vida de la época y las circunstancias no lo permitían.

Dándole vueltas a cómo mi abuela tuvo que vivir su dolor, me acordé de que ella fue la única persona cercana que lloró cuando un día, tiempo después, le conté cómo viví yo mis experiencias. He contado las dos historias mil veces y siempre hay ternura, pero en ella afloró algo más. En aquel momento no me di cuenta, pero tiempo después, recapacitando, lo vi. Ella fue la única que conectó de verdad con el sentimiento, con el suyo propio. Pensé que estaría bien compartir con ella algo que cerrase el ciclo, bueno los dos ciclos.

El macetero lleva 4 plantas. 2 representando a mis hijos y dos a los suyos. Un día, me armé de valor y se lo propuse: “amona, como yo no sé dónde quedaron los cuerpos de mis hijos y tú tampoco los tuyos, por qué no vamos al cementerio y dejamos estas cuatro plantas junto con el aitona(abuelo) y el osaba(tío) como si fueran ellos?”. Antes de ir charlamos, me contó cómo vivió ella todo,… Fue algo precioso, sin dramas, incluso con carcajadas. Escribimos los nombres de los cuatro pequeños en el macetero y dejamos las cuatro pequeñas crasas descansando junto con mi abuelo y mi tío, donde yo sé que a ella le hubiera gustado que estuvieran desde el principio.

Qué afortunada he sido de poder hacerlo y así ayudar a cerrar un poco su herida también, qué suerte la mía. Tras tantos años, podía parecer demasiado tarde y sin embargo, ha sido a tiempo.

Comentarios (12)

  • Qué bonito!! y cuánta verdad! sólo las que han pasado por lo mismo, son las personas que entienden más nuestro dolor. Buena manera de cerrar un ciclo…. Yo he tenido 5…cada cual en diferentes fechas y han causado diferente dolor, a más avanzado desde luego , más dolor. Y qué difícil es cerrar estos ciclos! Espero que este pasito os haya ayudado a las dos!!

    Por cierto, tu amona… menudo estilazo que tiene!!! : -D

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    • 5, madre mía. Lo siento mucho pequeña, de verdad. Como me dijo ella, “cada uno de ellos deja un vacío pero también trajeron felicidad en su momento”. No sé cómo lo vivirás tú, pero a pesar del dolor, yo prefiero haber vivido con ellos el tiempo vivido que no haber sufrido y no haberlo vivido. Esta fue una manera de honrarlos, de dejar constancia de su existencia y sé que ella marchó del cementerio mascándolo, digiriéndolo, pero un poco más tranquila.
      No puedes imaginar cómo es! Siempre con su ojo pintado de azul, boca rosa y lunar dibujado junto a la boca cual actriz de Hollywood de los 50 jajajajaja…

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  • Me encantan la señoras mayores tan arregladitas!! lo del lunar es brutal!! jajajaja

    Sí , de los 5 todos fueron diferentes, un par casi inadvertidos…pero ya sabes..que con este historial todo suma!!…la peor sin duda , semana 21… y no tener el valor en el momento de despedirme… A veces pienso que el ciclo se cerró…otras veces no…. y menos cuando veo a niñ@s que serían de la misma edad ahora ( un añito).

    Yo no encuentro nada positivo en lo vivido la verdad….salvo saber quién estuvo ahí en esos momentos tan horribles…y quien pasó del tema e incluso se pudo ” aprovechar” de la debilidad del momento…. Salvo el conocer la verdadera esencia humana…el resto de verdad, que podría prescindir de esas experiencias!
    Muxus

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    • Jo, lo siento muchísimo de corazón. Si quieres escribirme por privado, lo que necesites, de verdad. Un abrazo enorme!

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  • Que post! Se me han puesto los pelos de punta… suerte la tuya tener a tu abuela a tu lado, a mi no me queda ninguna, las conocí siempre muy mayores porque mis aitas son los hermanos pequeños.
    Un abrazo!

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    • Muchas gracias Itziar! He tenido una suerte bárbara porque he conocido a mis cuatro abuelos e incluso bisabuelos! Poder hacer esto con ella es la guinda del pastel.

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  • Buf, me has hecho llorar con este post… Puede que algún día te escriba y te cuente por qué. Muchos besos, preciosa.

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    • Si ha sido para bien, me alegro. Escríbeme cuando quieras niña. Muaka!

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  • Ayyyyyyy mi norteña querida… qué llorera mas dao… Lo importante siempre es no dejar las heridas abiertas, porque no dejan de escocer, nunca. Qué bonito cerrar ese círculo junto a tu abuela. Ese recuerdo, ese regalo… qué bonito. Piel de gallina. Cuánta ternura tienes… ayyyyyy un abrazo de oso YA!

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    • Si son lágrimas reparadoras, bienvenidas sean preciosa! Fue muy bonito, mágico.

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  • Me ha emocionado mucho tu post. Yo no sé lo que es perder un hijo ni puedo empatizar tan profundamente con vosotras, pero me llega a flor de piel, las palabras calan.

    Es precioso lo que has hecho.

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    • Muchísimas gracias Albis. Las cosas hechas con cariño y verdad llegan, es un idioma universal, verdad? Un abrazo!

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