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Hotel rural Mañe: cocina de kilómetro cero con vistas espectaculares

Hace ya un tiempo conocí este hotel rural, pero no me decidía a escribir sobre él porque las fotos que hice no le hacen justicia para nada. Cuando llegamos apenas había luz y pensé que por la mañana podría fotografiar las vistas mejor. Pero la ley de Murphy hizo de las suyas y al despertar una tremenda niebla impedía ver a más de un palmo. De todos modos, creedme si os digo que las vistas son de cortar el hipo y el silencio se escucha. Es perfecto para desconectar del mundo y descansar.

Eso sí, esto no es una recomendación, esto es una encarecida petición. Si vais a pasar la noche, cenad por favor en el hotel rural. Si no lo hacéis os estaréis perdiendo una oportunidad de lujo. La comida que sirven es de kilómetro 0, es decir, desde las lechugas, hasta la carne de pato viene de caseríos cercanos o del suyo propio. Los tomates saben a tomate y todos sabemos de qué estoy hablando. El pan es casero y las croquetas de chipirón os dejarán con ganas de llevaros un cargamento a casa. Su cocina es tan conocida que muchos suben hasta el hotel rural a por los postres que han hecho tan famoso a Mañe. Suelen estar también en muchas ferias medievales, mercados, … Si los veis algún día, no os perdáis las tartas y las rosquillas.

Hotel rural Mañe

Hotel rural Mañe

Hotel rural Mañe

Hotel rural Mañe

Hotel rural Mañe

Hotel rural Mañe

Información de interés:

Recomendaciones personales:

  • Pedid que os den una de las habitaciones con balcón de la primera planta.
  • Si queréis hacer algún regalo a familiares o amigos, llevad la repostería que hacen. Es espectacular y os lo pueden preparar para llevar sin ningún problema.

Comentarios (6)

  • Me lo apunto como destino de fin de semana!!!

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    • Si vas, dime si tenía razón, sí? Lo cierto es que incluso con buen tiempo, no hubiera podido hacer justicia a las vistas.

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  • ¡Esto no se hace! Qué envidiaaaaa 😀

    Hace unos años estuve en un hotelito rural que hay aquí, en plena montaña (incluso en invierno se quedan incomunicados, y es en Alicante, así que fíjate) y desde luego lo mejor que pudimos hacer fue comer allí todos los días, cena incluida. No he comido mejor en mi vida… todo hecho allí, de km cero, una pasada.

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    • Eso sí que es lujo, lujo del bueno. Saborear una verdura sembrada, cuidada y recolectada en el propio lugar sabe diferente.
      Por cierto, siempre he querido quedarme incomunicada jajajaja…

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  • ¡Madre mía! Todo apuntado, necesidades que nos creas!!!!! muá

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    • Ojalá vengas!! Muaka!

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