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Olatu y Akarregi Txiki: dos txakolis y muchas experiencias

¿Por qué será que cuando vienen amigos me vuelvo más rural que las vacas? Este fin de semana hemos podido disfrutar de la compañía de muy buenos amigos. Haciendo cuentas, llevamos más de 20 años de amistad “distanciada” ellos en Catalunya y nosotros aquí. Gracias a ellos, tengo una relación muy especial con su zona y creo que algo de por aquí también les ha quedado a ellos.

Han venido varias veces y esta vez, el reclamo era claro: queremos ir de sidrería. Pensé, que además de ir a una (porque no les iba a quitar la ilusión), podría enseñarles también nuestra otra vertiente enológica, el txakoli. Aunque se conoce la bebida, creo que es más desconocido el esfuerzo que están haciendo las bodegas por ofertar cosas distintas.

Hay una bodega en Getaria de esas que me gustan tanto a mí. Una bodega que lleva varias generaciones y cuya evolución en pocos años ha sido increíble. No sólo han mejorado en la manera de hacer txakoli, también se han esforzado en crear ofertas de ocio muy atractivas. Planes para todos los gustos y para todos los bolsillos.

La bodega

Nuestra experiencia fue inmejorable. Lander ha crecido entre esos viñedos y sus explicaciones sobre cómo se elabora el txakoli fueron mucho más allá de la mera explicación del proceso. Charlamos con él de curiosidades, del pasado, salieron anécdotas,… Cuando hay tradición, no sólo el conocimiento se transmite, también la pasión y es un gusto oír hablar con tanto cariño del trabajo diario.

El entorno

Lander nos enseñó pequeños rincones del entorno con vistas para quitar el hipo. Desde nuestro prisma, la bodega está en una zona privilegiada, pero claro, cuando hay que trabajarla, las pendientes de algunas hectáreas tienen su cosa.

Qué tendrán los viñedos que son tan bonitos durante todo el año. De todos modos, hay viñedos y viñedos, éstos al borde del mar son insuperables. Me apetece mucho volver un día de mal tiempo, porque tiene que ser todo un espectáculo ver romper las olas contra el ratón de Getaria desde allí.

La cata

Tras la vuelta, llegamos a un espacio que acaban de restaurar para hacer la cata de sus dos txakolis, Olatu y Akarregi Txiki. Fue una cata distendida, donde no había ningún reparo a la hora de opinar y contrastar gustos. Algo relajado, ameno, sin la pomposidad y las prisas de otras bodegas (no digo cuál).

La cata estuvo acompañada por gildas, ventresca, anchoas y ostras. Kata4 es la que se encarga de la parte gastronómica, una decisión muy inteligente creo yo. De este modo, la bodega se centra en lo que más sabe y deja en manos de expertos también la parte que menos puede controlar.

Tal fue el éxito de este plan que Marc dijo: he muerto y estoy en el cielo. Lo repitió varias veces, sé que era sincero. Venía con unas ganas tremendas de sidrería y este plan superó incluso ese que recordaba tan estupendo.

Recomendaciones personales:

  • Merece la pena planear la visita mirando el tiempo para disfrutar también el entorno.
  • Para una cena en casa, sustituid el vino blanco por el txakoli Olatu. Digo en casa, porque entra tan fácil que tiene un peligro…

 

Información de interés:

  • Web
  • Teléfono:943 22 43 40
  • Dirección: San Prudentzio Auzoa, 27. 20808 Getaria, Gipuzkoa
  • Experiencias

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