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Katxiña en Orio: tradición y pasión

Soy guipuzcoana y vivo cerca de Orio, por eso, Katxiña es una de mis referencias gastronómicas en cuanto a pescados se refiere. Generación tras generación, la parrilla del Katxiña ha creado el mejor besugo de la zona. O eso dice el boca a boca.

Hace unas semanas, en el fin de semana que pasamos conociendo las comarcas de Urola Kosta y Debabarrena, nuestra primera parada fue ésta. Sabía que cenaríamos fenomenal, pero lo que no sabía era que acabaríamos enamorados de Pilar, el alma de Katxiña.

Un bocado de parmesano con mermelada de piquillos rompió el hielo. De los cuatro comensales que estábamos allí, sólo conocía a Debocados. Había pasado unos pocos minutos con Bay rural y Se hace camino al andar antes de sentarnos. Fue en ese momento cuando comprobé en carne propia cuánto puede generar un sabor, un olor. Los cuatro desconocidos empezamos a hablar el mismo idioma, el de la mesa.

La camarera catalana, simpatiquísima, nos trajo las croquetas de Pilar. Fue la primera vez que escuchamos ese nombre. A mi me sonó a: las croquetas de la abuela. Pero resulta que no. Pilar es el alma de Katxiña. La mujer que a base de tesón, pasión y amor por el oficio sigue llevando adelante su restaurante familiar.

Katxiña

Nos sugirieron probar dos pescados. Un lenguado a la parrilla con limón y un besugo hecho a la parrilla también con aliño de vinagre (creo que se dice aliño, no estoy segura). Obviamente el besugo era obligatorio. Era lo único que sabía sí iba a comer en Katxiña. Lo contrario, es casi denunciable. Nunca había probado dos pescados de una misma sentada. La diferencia de texturas, de sabor, … ¡Qué experiencia!

Katxiña

Katxiña

A la hora de los postres, el comentario casi literal de la camarera (siento no acordarme del nombre) fue: este postre me gusta mucho, pero el siguiente me gusta más. Yo pensé: dos postres?? No no, no fueron dos postres, nos dieron tres!

Primero unas natillas de dos colores que estaban buenísimas. Después llegaron los petisus con ese chocolate caliente tan especial que sólo tienen los petisus hechos en casa. Se me hace la boca agua recordándolo.

Katxiña

Cuando llegó el tercero y último postre, supe que era el mío. A modo de dato, en nuestra boda no hubo tarta, pusimos torrijas. Me gustan muchísimo y sé que hay tantas como tortillas de patata. La próxima vez que me acerque a Katxiña, además del besugo, pediré ésta torrija. Hecha con pan de brioche y sobre cama de arroz con leche. Una combinación ligera, dulce pero sin pasarse, jugosa … simplemente perfecta.

Katxiña

Durante toda la noche regamos la cena con el txakoli de Katxiña. Llevan apenas un año con la producción. Un txakoli peligroso, porque encaja tan bien con la comida que entra muy fácil.

Con el gusto de quien ha disfrutado de una buena cena, nos disponíamos a marchar cuando salió Pilar. Nos conquistó desde el primer minuto. Con su delantal y sonrisa sincera, yo disfrutaba halagándola tanto como ella disfrutaba recibiéndolo.

No sé muy bien cómo, nos invitó a visitar su txakolindegi en ese preciso momento. No íbamos a perder esa oportunidad. Nos montamos en el coche para seguir su Twingo.

Cuando llegamos al lugar, qué pena me dio que fuera de noche y ni siquiera luciera la luna llena. Soy de la zona y sé cómo cruza el río por esa zona. Por la ubicación, sé que las vistas tienen que ser espectaculares.

Katxiña

Ninguno de nosotros esperábamos semejante lugar. No sólo la ubicación es de cortar la respiración. La decoración, la arquitectura, …

Son los hijos de Pilar son los que regentan el lugar y se nota que ella ha sabido trasmitirles la pasión por el trabajo bien hecho. Al día siguiente celebraban una boda allí y no faltaba detalle. Los hijos de Pilar pusieron una zona con diferentes cargadores de móvil, en los baños había pasta dentífrica, cepillos de dientes, desodorantes, … Una zona de maquillaje para las más presumidas, balones para los niños,… Jamás he visto que un restaurante preste tanta atención en una boda. Este tipo de detalles suelen ser más de los novios, verdad?

El año que viene abrirán la zona de restaurante y yo ya he anotado en mi agenda ésta visita imprescindible. A poder ser, para comer. Esas vistas hay que aprovecharlas.

Katxiña

 

Comentarios (6)

  • Buff que pinta por dios!!!
    Sabes que nunca he probado el txakoli ???

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    • En serio??? No no no, eso lo tienes que cambiar, pero ya. Hay diferentes txakolis. Ninguno tiene la burbuja del cava, es como un aguja más bien. Si te gusta esa aguja, elige uno con denominación de origen Getariako txakolina y si prefieres que no la tenga, ve a por un txakoli vizcaíno. Bien bien frío y con un buen pescado, está buenísimo. Pero claro, yo he crecido con él y los gustos son muy culturales también. Si lo pruebas, cuenta sin falta 😉

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  • Ese idioma que comentas lo tengo más que aprendido. ¡¡Volvía ya mismo!!

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    • Yo también. Y más hoy, que toca hacer la compra, la comida, … jajajaja…

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  • […] el pescado de manera magistral. No puede ser para menos, porque los responsables de la parrilla de Katxiña estuvieron allí enseñándoles antes de la apertura. No sé cómo será el gremio de la […]

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